lunes, 14 de enero de 2013

Cuba y las siete razones del progreso

En Cuba el poder judicial es el poder del Estado

Un excelente artículo del escritor y periodista Carlos Alberto Montaner, distribuido por Firma Press esta semana, apunta las razones por las cuales los países evolucionan, inversamente proporcionales en este caso al desempeño de Ecuador y a la actuación de su presidente, Rafael Correa. Pero también inversamente proporcionales al caso cubano, por lo cual nos permitimos citar al articulista y enumerar a continuación las siete razones por las cuales los países progresan y que debería asumir el gobierno de Cuba, cualquiera que éste sea en el futuro, para sacar a la Isla de la miseria y la cerrazón:

Son al menos siete los rasgos que conforman a las sociedades triunfadoras, dice Montaner. Son ellos:

•  La imagen que proyecta el país es la de una nación seria en la que vale la pena invertir.

•  Los funcionarios, electos o designados, se subordinan al imperio de la ley y respetan las instituciones. Ejercen el poder para obedecer a la sociedad y para servirla, no para moldearla a su antojo.

•  Hay total libertad de prensa. Se reconoce que la función de la prensa es juzgar al gobierno y no al revés. Todos entienden que el papel de los medios es cuestionar y exigir.

•  Practican la cordialidad cívica. Respetan formalmente a sus adversarios. No los denigran, no los insultan, no los calumnian, no los amenazan. No utilizan de manera ventajista los medios durante las elecciones. Saben que, en gran medida, la democracia se sostiene sobre un tejido de amable decencia en el trato que no excluye la rivalidad más severa.

•  Respetan la separación de poderes, pero muy especialmente la independencia del poder judicial. Saben que el Estado de Derecho requiere que las leyes las interpreten y apliquen unos juristas expertos que no pueden ser manipulados desde la casa de gobierno aunque la mayoría esté de acuerdo. (La mayoría puede estar de acuerdo en esclavizar a los negros o en privar de estudios a las mujeres).

•  Respetan los contratos y no alteran arbitrariamente la ley. Una de las principales claves del desarrollo es la confianza en el cumplimiento de los acuerdos y en la seriedad del gobierno ante las empresas nacionales y extranjeras.

•  Entienden que la función del Estado no es crear riquezas, sino estimular a la sociedad civil para que haga esa tarea. Entienden que el Estado vive de la sociedad y no a la inversa. Comprenden que hay que crear una legislación hospitalaria con los emprendedores, como hace Israel, hoy una de las mayores incubadoras de empresas del planeta, para beneficio de los pobres y los trabajadores.

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