martes, 15 de enero de 2013

Cuba, el cólera y la higiene

Cubanos acarreando agua en un barrio marginal

El régimen de los hermanos Castro ha pedido a los cubanos, mediante una nota en el periódico oficial del Partido Comunista, Granma, “intensificar las medidas higiénicas, especialmente las relacionadas con el lavado de las manos, la ingestión de agua clorada y la limpieza y cocción adecuada de los alimentos”, con el objetivo de detener el avance del cólera en Cuba, sobre todo en La Habana. Pero en un país donde los productos higiénicos básicos, desde el papel sanitario al detergente, escasean o circulan a precios prohibitivos, donde el sistema de acueducto y alcantarillado no ha sido renovado en más de medio siglo y la insalubridad campea por su respeto, pedirle algo así a la población es lisa y llanamente burlarse de ella.

Hay que higienizar el país, indudablemente, pero el proceso debe empezar por la cúpula del poder. La solución está en limpiar la Isla de ineficacia, corrupción y despotismo, y para ello es necesario, en primer lugar, desmontar el régimen de prohibiciones y empobrecimiento vigente ahora mismo allí. Hay que intensificar las medidas higiénicas para eliminar el sistema totalitario que ha puesto a Cuba en estado terminal. No en balde, y sin pretender ofender, uno de los apodos con que se conocía a Fidel Castro en la Universidad de la Habana, en sus años de estudiante, era “Bola de Churre”.

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