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| Aung San Suu Kyi |
La gira alrededor del mundo de la opositora birmana Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz y que pasó más de 15 años en arresto domiciliario por sus actividades políticas durante el régimen de la junta militar que gobernó Birmania de 1962 a 2011, trae una vez más a colación lo que es una verdadera apertura y cómo podrían ser las cosas en Cuba en el mejor de los escenarios posibles, con el régimen que actualmente gobierna la Isla reconociendo en un futuro cercano el derecho de los cubanos a disentir y contar con espacios públicos de expresión.
Birmania (también llamada Myanmar) celebró elecciones parlamentarias en abril de este año, en las que Aung San Suu Kyi consiguió un escaño, y tras los comicios Estados Unidos suavizó las restricciones financieras que mantenía sobre el país asiático. El caso birmano es un ejemplo de que la comunidad internacional está dispuesta a sentarse a la mesa de negociaciones con gobiernos de tradición autoritaria si observa cambios reales en su accionar.
Lamentablemente, las “reformas” implementadas hasta ahora por el gobierno de Raúl Castro son cosméticas, y sólo retrasan lo inevitable: la democratización de Cuba. El castrismo debería mirarse en el espejo birmano, pero para desgracia de los cubanos parece ciego. La solución sigue estando en manos de la ciudadanía, cuyo despertar en reclamo de sus derechos tarde o temprano habrá de producirse. No hay peor ciego que aquel que no quiere ver.

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