| La miseria hace su agosto en una carnicería cubana |
El desastre económico cubano es insostenible. Un informe de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) de Cuba, citado por El Nuevo Herald esta semana, concluyó que la producción nacional de alimentos en el 2011 fue menor que los niveles alcanzados hace cinco años, “al tiempo que registró un aumento de 20 por ciento en los precios de los alimentos”. Cada día se producen menos y se importan más productos de primera necesidad en la Isla: cada día suben más los precios de todos los artículos mientras los salarios permanecen inamovibles, es decir, por los suelos.
Para colmo, este lunes entró en vigor una subida de las tarifas aduanales a la importación de alimentos y otros artículos llevados a la Isla por visitantes, o enviados desde el extranjero. La miseria del pueblo cubano, planificada y administrada por el régimen castrista y su monopolio sobre la economía, constituye uno de los más grandes crímenes que registra la historia de Cuba. Es evidente que a Fidel Castro la Historia lo condenará.
Los cubanos deben exigir un cambio radical del sistema económico y político vigente en la Isla para poder decidir por sí mismos su futuro y dar rienda suelta a sus capacidades de producir más, ganar mejores sueldos y vivir bajo un Estado de Derecho. Es hora de poner manos a la obra.
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