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| El Cabildo que tampoco pudo ser |
Decenas de trabajadores cubanos han perdido su empleo a causa del cierre del proyecto cultural por cuenta propia El Cabildo, donde funcionaba un espectáculo musical que mezclaba géneros internacionales y ritmos de la Isla. Conocida como "La Ópera de la Calle", la compañía que operaba El Cabildo rehabilitó un terreno baldío, construyó un escenario y un restaurante y, con la venta de alimentos y bebidas, financiaba los salarios de sus empleados.
Creado por Ulises Aquino, un cantante de 50 años a quien le han quitado la licencia de trabajador por cuenta propia, El Cabildo fue clausurado días atrás por la burocracia estatal cubana con el pretexto de que los empleados del proyecto ganaban salarios mensuales demasiado altos (2.000 pesos cubanos, equivalentes a unos 80 dólares), es decir, por lo que en Cuba el régimen llama “enriquecimiento”. ¿Será que este nuevo atraco contra la libre iniciativa forma parte de las famosas “reformas” de las que tanto hablan los “cubanólogos” afectos al raulismo?
El cierre de El Cabildo se suma a la larga lista de evidencias en el sentido de que dichas “reformas” económicas tienen un techo y unas paredes bien limitados para los cubanos. Se trata de una especie de “corralito” castrista que impide la acumulación de capital de los nacionales (no así de los extranjeros), al parecer no más allá de 80 dólares al mes. Los estándares parecen estar bien bajos. Una vez más los cubanos quedan relegados al triste de papel de ciudadanos de segunda, o tercera categoría, en su propia tierra. Una vez más se hace evidente que la solución consiste en desmontar por piezas el absurdo sistema imperante en Cuba.

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